The handmaiden

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El hecho de que The handmaiden sea la nueva película de Chan-wook Park, director de la enorme trilogía de la venganza (Oldboy, Sympathy for Mr. Vengeance y Lady Vengeance), debería ser razón suficiente para acercarse a la cinta. Más aun, cuando es una de las más logradas del surcoreano.

La doncella, o “Mademoiselle”, es una historia de amor, locura, perversión, violencia y oscuridad. Rozando por momentos lo fantástico, el director nos llevará por el vertiginoso camino de una propuesta que mutará reiteradas veces de género y forma.

En una Corea de los años 30, invadida por Japón, una joven huérfana que forma parte de un grupo de falsificadores y criminales menores, Sook-Hee (Kim Tae-Ri), recibe el ofrecimiento de un estafador conocido en el pueblo, para trabajar como criada de Hideko (Kim Min-Hie), una refinada y rica japonesa, que vive recluida en la enorme mansión de su tío Kouzuki (Cho Jin-woong). Hideko es poseedora de una gran fortuna, y no tiene descendientes directos, por lo cual el estafador ha creado como su alter ego al conde Fujiwara (Ha Jung-woo), con el cual intentará enamorar a la mujer, casarse con ella y quedarse con su dinero. Para esto que solicitará la ayuda de Sook-Hee, quien se convertirá en la “criada” de Hideko, y funcionará como una infiltrada.

Sin embargo, la película cambiará muchas veces y nos sumergirá profundamente en la historia individual de cada personaje, todos ellos vibrantes y tridimensionales, y cada uno nos ofrecerá un punto de vista, un secreto, un móvil único y particular. Incluso la mansión se convertirá en uno de los protagonistas de la narración y, cuando parezca que la conocemos bien y que la hemos recorrido en profundidad, una nueva puerta nos llevará a un nuevo lugar o nos permitirá ver una habitación de un modo distinto.

Inspirado en la novela Fingersmith, de Sarah Waters, el guión adaptado es tan bueno, que bien podría servir de manual. Tiene un manejo del punto de vista orgánico y sorpresivo que lo notaremos conforme la narración crezca: nada es nunca lo que parece. Hay un despliegue estructural interesante de forma tal que el espectador verá no sólo una historia, sino tres o hasta cuatro, presentarse, desarrollarse y cerrarse  a lo largo de las dos horas de metraje, y la verosimilitud de los personajes, aún en los momentos más inverosímiles de la historia, será indiscutible.

Como todas las del surcoreano, The Handmaiden es una película cruda e intensa, con una tremenda potencia sexual, un extravagante despliegue visual y una sombra de perversión que ronda las imágenes de manera permanente. Todas las ideas plasmadas en la cinta son presentadas con fuerza y honestidad, sin medias tintas ni reparos de forma en las secuencias de sexo o en las de violencia.

La composición de tomas es muy variada, con algunos planos típicos de películas de terror infantil en donde la cámara, afuera de la mansión, se mueve entre las ventanas; otras de cámara fija y estética teatral en donde los actores se dispersan por la pantalla y el foco cambia conforme se vuelven relevantes para la escena, y hasta incluso hay secuencias cámara en mano, que nos revelan secretos y rincones de la mansión.

Cualquier cosa que se diga de “The handmaiden” no le hará honor y quedará chico ante la gran ambición de Park Chan-wook, quien crea un rompecabezas del cual es muy difícil hablar sin develar sorpresas. De lo mejor del 2016 y, además, una buena oportunidad para acercarse al cine surcoreano, para aquellos que aún no lo han hecho.

 

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2 comentarios sobre “The handmaiden

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